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OPINION

El que mucho abarca poco aprieta

Por Axel Romero

El incremento de los niveles de inseguridad en la provincia, los malos tratos de la policía para con los detenidos y hasta con civiles, las denuncias por apremios ilegales en el Servicio Penitenciario son algunos de los que de forma recurrente se escribieron en el libro de quejas del Ministerio de Gobierno y Justicia de la provincia. Es que son estas las tareas y responsabilidades mas conocidas de la cartera conducida por Raúl Cipittelli. Pero ni por cerca las únicas. Lo cierto es que bajo la conducción ministerial del funcionario hay una increíble cantidad y variedad de áreas que atienden un rango de tareas dispares tan amplio que cuesta creerlo. Tal vez sea esta multiplicidad de tareas la que le dificulta a Cipittelli dar en el blanco con las políticas en algunos espacios de su gestión (como la seguridad). Después de todo como reza el dicho “el que mucho abarca…”

“…poco aprieta” Hay que reconocer la sabiduría proverbial de estos dichos populares. Cuando se hacen muchas cosas a la vez, generalmente no se cumple a cabalidad, o concluye de forma bien acabada, ninguna de ellas. Es una consecuencia simple de la indivisibilidad de la materia, lo finito del tiempo, y lo limitado de las habilidades de cada ser humano. Es mas, no solo no es posible (lo que atenta contra la eficiencia y la eficacia) sino hasta perjudicial para la salud. De hecho en el campo de la legislación laboral, el llamado “moving” o acoso laboral, a veces se hace patente en la asignación múltiple de tareas de un jefe a un trabajador, lo que produce una frustración propia de la abrumadora responsabilidad y la imposibilidad de cumplir . Claro está, esto si el sobrecargado trabajador se esfuerza por cumplir todas las obligaciones impuestas, cosa que se descuenta en el sector privado, so pena de perder el trabajo.

No se trata de probar que Cipittelli esté estresado por tantas responsabilidades, ni acusar al gobernador de hacer acoso laboral hacia el Ministro. Mas bien de proponer un “por qué” (explicación) a la ineficiencia del Ministerio de Seguridad y Justicia en la solución de algunos problemas. Diciendo que tal vez sea imposible esperar que un solo Ministro coordine tantas áreas y supervise la correcta ejecución de políticas programáticas en tantos temas tan diferentes. Y que la solución tal vez sería descomprimir el gigantesco Ministerio.

El organigrama del Ministerio de Seguridad y Justicia muestra que debajo de su titular, Raúl Cipittelli, hay cinco Subsecretarías y veinte direcciones. Pero los números, que ya de por si son de considerable importancia, no lo dicen todo. Por que no solo hablamos de cantidad, sino también de diversidad. No solo del tamaño de la estructura, sino también del amplísimo espacio de la vida social que tiene que administrar.

Como ya lo dijimos, la Subsecretaría más conocida tal vez sea la de Seguridad, a cargo de Luis Baracat, que tiene a su cargo cuatro áreas: la Dirección de Planes de Seguridad, la Policía, el Servicio Penitenciario y Defensa Civil. Todo un combo de responsabilidades muy serias y cuerpos de recursos humanos numerosos, como los de las fuerzas de seguridad.

Pero el conteo recién empieza. También está en el segundo nivel la Subsecretaría de Asuntos Municipales, con Javier Silva como titular. Y por debajo, dos direcciones relacionadas entre si: la de Fortalecimiento Institucional y la de Relaciones Municipales. Si tratamos de emparejarlas con las funciones de la anterior Subsecretaría (Seguridad), nos damos cuenta que son compartimentos estancos.

Pero hay más. Sigue la Subsecretaría de Asuntos Institucionales, que también está a cargo del doctor Silva. A esta responden las siguientes nueve direcciones: la de Boletín Oficial e Imprenta, de Justicia, Registro Civil y Capacidad de las Personas, Registro de Propiedad Inmobiliaria y Mandatos, Inspección General de Personas Jurídicas, Derechos Humanos, Saneamiento de Títulos, Dirección de Administración y Dirección de Escribanía General del Gobierno. Un verdadero cambalache de oficinas, no hablando peyorativamente de las funciones de cada una, sino de lo inconexo y distante de las funciones entre si. Respondiendo todas a un mismo Organismo Supervisor.

Y falta mencionar la Subsecretaría de Trabajo y Previsión, dirigida por Mario Aguirre, que en un rapto de coherencia le asignaron tres direcciones, ahora si íntimamente relacionadas: Empleo y Capacitación Laboral, Inspección Laboral y Control Provisional. Claro sin olvidarnos mencionar de que dentro del Ministerio, dependiendo directamente de este, está también la Dirección Provincial de Aeronáutica. Y la ¡Subsecretaria! de Casa de Catamarca en Capital Federal, con la Dirección de Administración bajo su orbita.

De la Policía al Registro Civil. De la Aeronáutica a los Asuntos Municipales. Pasando por el Boletín Oficial y los DDHH, todo es responsabilidad de Cipittelli. Siguiendo un criterio difícil de comprender desde la logística y la organización ejecutiva, la Casa de Catamarca y la Dirección de Saneamiento de Títulos todo junto en un solo Ministerio.

Desde ahí no es errado decir que si hay inseguridad, o denuncias contra la policía, si hay apremios ilegales en la cárcel, si la provincia nunca se preparó de verdad para afrontar un desastre natural (como un sismo), si hay problemas con los trabajadores de una empresa, si hay conflicto por la tenencia de tierras, si es difícil conseguir el Boletín Oficial, si no hay políticas de contención para los sectores vulnerables de la sociedad, si hay disputas económicas o institucionales con los municipios (por mencionar algunos temas de relativa actualidad) son todos asuntos que debe resolver el Ministerio conducido por Cipittelli.

Claro que cada funcionario de segunda y tercera línea carga con una cuota de responsabilidad, relativa a la función que asumió. Pero en definitiva, en la diagramación de políticas macro y proyecciones el Ministro tiene responsabilidades y tareas compartidas con sus funcionarios. Y no es lógico desde el sentido común esperar que una sola persona pueda sentarse con cada uno de sus colaboradores a proyectar políticas de seguridad, programas de empleo y  diagramas relacionales con las comunas… y ser eficaces en los resultados. No porque se dude de las capacidades de ningún ministro, sino porque es humanamente imposible tener conocimientos tan vastos como para ser “Organismo Supervisor” de tantas áreas. Los hechos lo confirman.

Si algo va mal en cualquiera de estos aspectos, el ministro le pedirá cuenta a su subsecretario y el subsecretario a su director. Pero el ministro le tendrá que dar explicaciones al gobernador, que si es sensato se las pedirá. Porque a este le exigirá respuestas la sociedad sobre la que gobierna y que lo colocó en su lugar central.

Claro que la gran estructura del ministerio que conduce Cipittelli significa una gran concentración de poder político y delegar significa perderlo. La eterna dicotomía entre las aspiraciones e intereses personales del funcionario y las de la ciudadanía con sus necesidades. Si se deciden por priorizar estas últimas, puede ser útil recordar que “el que mucho abarca, poco aprieta”.

De la redacción de Catamarca es Noticia

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